“Una persona con una simple enfermedad concurre al servicio público de la
Salud para que los médicos lo curen, pero en vez de recibir la cura
apropiada, lo infectan con otra enfermedad muy sufrible e incurable.
Una persona con un simple pedido de divorcio, concurre al servicio público
de la Justicia para que el juez dirima en el conflicto, pero en vez de
recibir una sentencia apropiada, lo privan del contacto con sus hijos y
éstos a la larga, manipulados psicológicamente por el progenitor que detenta
la guarda, terminan por odiarlo y no amarlo, como una enfermedad incurable.”
En ambos casos, corresponde y se debe buscar el resarcimiento económico por
parte del Estado. Por Héctor Alejandro Baima
El duelo sin final de todos los progenitores alienados
La muerte de un niño es indiscutiblemente una de las tragedias más
increíblemente horribles que uno puede imaginar. Una experiencia de vida
desafortunada que deja secuelas imborrables y caminos truncados. Ya sea por
una circunstancia fortuita repentina o fatalidad, o por una causa más larga
como una la enfermedad, la pérdida de un hijo es, sin lugar a dudas, un
dolor nefasto a experimentar. Doloroso para los progenitores, para los
abuelos, y doloroso para los conocidos del niño.
No tener nunca más la risa de ese niño o las lágrimas, las diversiones y sus
logros, brindarle protección, dar y recibir amor y afecto. Es un dolor que
ningún padre nunca debe soportar, y con todo ello, ocurre. Nadie es
culpable. Sólo ocurre. Imagine ese mismo dolor y ese mismo sentido de la
pérdida de un hijo, esa la misma tortura psicológica, con una excepción: el
progenitor alienado es consiente de que el niño esta vivo.
Los efectos de la alienación parental son muy similares a la pérdida de un
hijo debido a un accidente o la enfermedad. Para el progenitor que ha estado
alejado de su hijo, la pérdida no termina. ¿Cómo lo sabemos? Cada uno de los
progenitores alienados y todos nosotros en conjunto, hemos vivido tanto la
causa como el efecto de alienación parental durante incontables años…
De la misma manera que una enfermedad de la infancia en su fase terminal
fatal, la alienación paternal les va quitando a sus hijos de sus brazos.
Se viven los efectos. También puede ver y sentir que el destino inminente e
inevitable, pero también se siente impotente para evitarlo. Intenta un
remedio tras otro esperando que finalmente llegue la cura para su hijo y le
quite "la enfermedad". Trabaja con ahínco y mucho esfuerzo buscando la cura,
y cuando viene el golpe final, es emocionalmente devastador.
Se hace preguntas. Se culpa por la pérdida. Se dice que usted debería haber
hecho más. Es parte de la misma triste historia, no es único. Hay cientos de
miles de niños y progenitores afectados por la alienación parental.
Pedimos a todos aquellos con el poder de hacer que la gente tome consciencia
de esto fenómenos tremendamente horribles y tortuosos, por favor hacer todo
lo posible para educar a la gente sobre sus efectos y consecuencias, y
cambiar las leyes para proteger la inocencia de los niños. Sólo entonces
podemos realmente esperar mantener protegidos a los niños de los efectos
secundarios dañosos que son inherentes con la alienación parental, que está
terminando con el espíritu de familia en todas partes.
“La familia continúa unida por los hijos aún luego de la separación de los
padres.”
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