Fuente: Diario ABC España
Los abogados de oficio critican el uso de denuncias falsas en casos de
maltrato familiar
N. C. MADRID. Los abogados del turno de oficio han expresado su preocupación
ante el uso de denuncias falsas para conseguir fines ajenos a la protección
de la mujer ante situaciones de violencia a manos de sus parejas. Es la
primera anomalía que, en el ámbito de la justicia contra la violencia de
género, denuncian estos abogados; después, y en este orden, les preocupan
otras disfunciones como la falta de presunción de inocencia de los acusados
y el desamparo en el que, en muchas ocasiones, se encuentran los hombres.
Éste y otros datos figuran en el primer informe del Observatorio sobre
justicia Gratuita, hecho público por el Consejo General de la Abogacía
Española (CGAE) y en el que se incluye una encuesta entre abogados del turno
de oficio realizada por Metroscopia. El estudio incluye un perfil de estos
profesionales, que suman cerca de 20.000 en toda España y que en su mayoría
(56%) son varones con una edad media de 41 años y con 13,5 años de ejercicio
a sus espaldas, lo que significa que no son un colectivo sin experiencia,
como tradicionalmente se ha pensado. Las mujeres incluidas en el turno de
oficio (un 44%) suelen ser algo más jóvenes. En total, se calcula que estos
abogados llevan un millón de casos al año, cifra que ha aumentado en los
últimos años. Pese a ello, estos asuntos suponen menos de la cuarta parte de
los que llevaron en 2006. Otros agentes implicados en la justicia gratuita
creen que la sobrecarga de trabajo es la causante de un déficit en la
calidad de la defensa de los justiciables que se acogen al turno. Mayor
control Los propios abogados de oficio dan a este servicio una puntuación de
6,1, y entre sus quejas está la escasez de las retribuciones que perciben y
la lentitud en la tramitación de los procesos vinculados a este servicio. en
tercer lugar, echan de menos un mayor control sobre los beneficiarios de la
justicia gratuita para evitar abusos (que no se limite al nivel de ingresos,
por ejemplo) y se quejan de la falta de medios y de la desorganización en
las comunicaciones con los clientes. Si éstos son extranjeros, se añade el
problema de la falta de traductores, una deficiencia que se hizo patente en
el 11-M.
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